Nuestra tierra
Documental
Después de catorce años de trabajo, Lucrecia Martel presenta su documental Nuestra tierra. A partir del juicio oral y público por el asesinato de Javier Chocobar, parte de la comunidad indígena Chuschagasta, durante un intento de desalojo.
Del 5 al 11 de marzo de 2026 en las salas mencionadas al final de la nota.
“¿Cree en Dios, su señoría? ¿Estará Dios viendo esto?”
Lucrecia Martel nos acerca un caso particular y a la vez un pedazo de nuestra historia. Borrados del mito fundacional del territorio, los pueblos originarios han sufrido el menosprecio, el maltrato y hasta el asesinato. En la película documental tenemos sus voces, pero también sus historias que hasta ahora siguen siendo mayormente ignoradas.
La cita que hice al comienzo aparece casi al final del documental. No desconocía el rol de los españoles y la Iglesia Católica en la construcción de un enemigo en los pueblos originarios, pero aun así me sorprendió con el descaro que se sigue sosteniendo esta idea en la educación religiosa tradicional.
Martel no se ubica en una voz en off descarada que nos habla del racismo; su documental se cuenta a sí mismo con un prisma y unas voces que le son propias. A partir del momento en el cual se apagan las luces de la sala, nos encontramos con lo que siempre formó parte de nuestra historia. Lamentablemente, no creo que estemos más cerca de terminar con el racismo. Las discriminaciones se recrudecen a un paso preocupante.
Al otro lado de este conflicto hay una serie de personajes ya condenados (o fallecidos durante la pandemia) que me resultan trágicamente familiares. Una de las primeras frases que se escuchan de uno de ellos durante el documental es “El Estado argentino me entrenó para eso”. Se me puso la piel de gallina al oír algo tan tremendo viniendo de un expolicía, que ya contaba con otros juicios y acusaciones gravísimas contra él. De nuevo, ante la descripción de cómo se comportó, dijo: “El Estado argentino me entrenó para eso”. No es casual, sin retirarle culpas, fue una institución que hizo las peores cosas imaginables; que hasta hoy se reviste de una violencia exacerbada en quien lo comanda.
Otra cosa que me preocupa, y en menor medida me toca de cerca, es el rol de nosotros a quienes “nadie nos lee”. Durante el juicio, la defensa cita a una serie de historiadores/periodistas que dejan ver su despreocupación por haber asegurado que los Chuschagasta se habían “extinguido” durante el siglo XIX. Ante la pregunta sobre estas afirmaciones, uno de los historiadores contesta (casi en chiste) que no recuerda haber dicho tal cosa; que tenía una columna habitual que nadie leía y que era una forma de escribir del momento. Mentir no es una forma de escribir; con esas palabras se justificó el maltrato a una comunidad tildándola de vaga, usurpadora y merecedora de su pérdida. La responsabilidad al escribir siempre está, sea una columna que no lee nadie o la nota central.
Recomiendo que vayan a ver por ustedes mismos Nuestra tierra, para cumplir lo que el cine documental mejor sabe hacer: acercarnos a los otros.
Podés verla en las siguientes salas:
Tucumán: Cinemacenter Tucumán, Sunstar Tucumán.
La Plata: Cinema Paradiso.
GBA: Hoyts Unicenter, Cinépolis Avellaneda, Showcase Norte, Showcase Haedo.
CABA: Cinemark Palermo, Hoyts Abasto, Cinépolis Houssay, Multiplex Belgrano, Atlas Caballito, Gaumont, Cine Arte Cacodelphia.
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